miércoles, 8 de marzo de 2017

Toda mujer tiene un recuerdo asqueroso


 

El Dínamo
 
Tenía cinco años y un hermano adolescente de mi mamá me iba a buscar al colegio y me cuidaba. Un día él me estaba cambiando de ropa y al desabotonar mi blusa de colegio, con su índice, me tocó un pezón. Sentí que era un gesto extraño, pero me reí porque él se rió y asumí que estaba bien porque cuando una es niña aprende que los adultos saben por qué hacen las cosas.

lunes, 27 de febrero de 2017

Para Melissa y Jose (o pequeño tratado sobre el amor)

 
A la Melissa la conocí por internet, como la mayoría de mis personas favoritas. La vi por primera vez en la radio Injuv, una vez que fui a hablar sobre la ley contra el acoso sexual callejero y ella estaba con la Romina Reyes animando Consejos de Belleza. La verdad, a la Melissa yo ya la conocía: la leía en The Clinic, la seguía en Twitter, había comprado El club de la carne. Después de ese encuentro en la radio, me escribió para ofrecerse como voluntaria del Observatorio Contra el Acoso Callejero. En ese tiempo la Myri y yo coordinábamos el área de Comunicaciones y cuando vimos el interés de la Mel, esta periodista tan seca, dijimos altiro que sí.

lunes, 23 de enero de 2017

A mis amigas feministas

Es difícil ser feminista en un mundo patriarcal. No sólo porque el mundo es violento y opresor con las mujeres (y con otras identidades) y una se pasa la vida demostrando que puede ser más que tetas y poto o que puede llorar a morir y después tener el temple para resolver problemas complejos. Es difícil porque cuando una es feminista le pone nombre a esas violencias y las cuestiona. Y es agotador encontrar desigualdad en todos lados. Una pierde amistades. Arruina almuerzos familiares. Se odia en el pasado. Es difícil porque una quiere transformarlo todo al tiro, pero los cambios son lentos y cuando parece que damos un paso, este sistema devuelve zarpazos de opresión que hacen sentir que todavía falta mucho. Es difícil porque dan ganas de no equivocarse nunca, de rehabilitarse rápido del machismo, pero una no se sana sólo con nombrarse feminista, una combate por dentro lo mismo que combate hacia afuera.