jueves, 6 de septiembre de 2012

Hernán Miranda (70), poeta: “Postulé al premio nacional para marcar territorio, como los perros”


En el 84 se encerró en el zoológico de Santiago como una “protesta ecológica”, mientras Nicanor Parra daba declaraciones a la tele. Poeta de la generación del 60, se ha movido en los límites de la poesía y el periodismo. Este año postuló al Premio Nacional de Literatura por segunda vez, sabiendo que no era favorito, “fue una reivindicación, una humorada”, dice. 

Por Arolas Uribe, para The Clinic

En marzo del 84, Alipio Vera informaba en las noticias de TVN que llegaba un nuevo espécimen al zoológico de Santiago: el hombre. “Esto es un espejo de la realidad” decía Nicanor Parra dando declaraciones a la tele, mientras al otro lado Enrique Lihn gritaba como loco “el hombre es el único animal que usa lentes oscuros, el hombre es el único animal que posa para las cámaras”. Con un letrero que aclaraba “Nombre científico: Homo sapiens. Hábitat: esparcido por todo el orbe” y usando un traje de dos piezas, ese nuevo animal era Hernán Miranda.

En esa época, el poeta y periodista Hernán Miranda -que este año por segunda vez postuló y no ganó el Premio Nacional de Literatura- trabajaba en La Tercera y su “protesta ecológica” -como la bautizó para convencer al director del zoológico- fue sólo una de otras tantas pautas extrañas: estuvo un día haciéndose pasar por argentino en una playa chilena, colocó animitas con su nombre para ver si la gente le prendía velas -y sí, le prendieron- y lanzó una carrera falsa como diputado para el plebiscito del 89. “‘Un poeta al parlamento’ era mi slogan”, recuerda tomándolo muy en serio.

Lo extraordinario ha estado siempre presente en la vida de Miranda. Cuando estudiaba Castellano, su hermano era fotógrafo en El Siglo, entonces Miranda se la pasaba metido en el diario. Un día lo mandaron al hospital San Juan de Dios a cubrir un tema que nadie quería: la Violeta Parra recién operada de la vesícula. Le tomó una foto. “Ella estaba verde”, recuerda, se alegró montones con la visita y le dijo “compañero, para agradecerle, déjeme tocarle una canción”.