martes, 9 de diciembre de 2014

Todos los callados, todas las omitidas

Me llega un mail y me piden la siguiente tarea: reflexionar respecto de cuánto hemos avanzado como país en derechos de las mujeres, en lo público y en lo privado.
Inmediatamente pienso en la desigualdad de remuneraciones por realizar la misma tarea (mundo público), en la brecha salarial entre profesiones feminizadas —pedagogía o enfermería— y las masculinizadas —ingeniería, medicina— (mundo público, otra vez, pero que impacta lo privado), en la división sexual del trabajo (mundo privado, que traspasa lo público), donde las mujeres cargan con los quehaceres domésticos —aunque trabajen 45 horas semanales fuera de casa— y los varones ostentan el abusador privilegio de ser atendidos, como si en vez de una compañera lo que tuvieran a su lado fuera una esclava. Pienso en el cargo adicional que hacen las Isapres sólo a las mujeres en edad fértil, como si se embarazaran solas, sin la intervención de un varón, lo que también habla de que en Chile aún el cuerpo de la mujer es sinónimo de cuerpo de madre. Cuerpo que se presta, como dijo alguien por ahí.

viernes, 5 de diciembre de 2014

El apellido de una mujer siempre es el apellido de otro hombre

Esmifiesta.

El otro día pensaba, qué alivio que en Chile la mujer no se cambia el apellido al de su esposo, como lo hacen los gringos. Sería como pasar de ser propiedad de mi papá a ser propiedad de mi pareja. Qué bueno también, me decía, que los apellidos compuestos parecen arcaísmos y ya nadie los usa. Qué horrible ser una “Arolas Uribe de Apellido de mi Pololo”, es muy anuncio de propiedad. Los apellidos hablan del origen. Nuestros apellidos son el registro final de dos personas distintas que se unieron un momento. El apellido de mi papá al lado del apellido de mi mamá en la composición de mi nombre, es la inscripción de mi historia familiar sobre mi cuerpo, como si yo fuera un texto flotante que cargara esa unión.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Vengo a denunciar acoso sexual callejero... ¿qué es eso?



- Vengo a dejar una denuncia por acoso sexual callejero.
- ¿Cómo es eso?
- Un hombre me dijo algo muy grosero, que me violentó.
- ¿Qué le dijo?
- Me da mucha vergüenza repetirlo.
- Dígame qué le dijo.
- “Le llenaría el choro de moco”.
- Ya, espéreme aquí.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

lunes, 3 de noviembre de 2014

El collage de la exclusión


Es mi fiesta y estamosleyendo.cl

Hace un tiempo le dediqué una columna a Cayuqueo, “Sólo por ser mujeres: el machismo en las crónicas de Pedro Cayuqueo”, y la escribí con bronca, porque cuando leí su libro “Sólo por ser Indios”, me di cuenta de tres cosas: uno, hacía comentarios fomes e innecesarios sobre las mujeres y su cuerpo, para hacerse el simpático. Dos, cuando remembraba los tiempos dorados en los que Chile y el pueblo mapuche tenían relaciones diplomáticas, esa forma de hacer política siempre la protagonizaban hombres. Y tres, al acuñar el español, Cayuqueo asimiló los patriarcales modos de esta lengua, en la que todo lo general y neutral se denomina varón.

jueves, 16 de octubre de 2014

Tenemos Apendicity: nos enferma el sexismo y la desigualdad en la ciudad



A veces siento que soy un apéndice de la historia. Un apéndice de la ciudad.

Un apéndice es un añadido, un agregado, un complemento de algo. El arroz del plato. Una cosa menor que pertenece a otra cosa más grande. Ser mujer es ser apéndice del mundo. Altiro pienso en el mito cristiano del origen de la humanidad: dios creó al hombre a su imagen y semejanza (ergo, dios es hombre) y como lo vio tan solito (pobre), le arrancó una costilla (dolor) y a partir de ésta construyó otra cosa, construyó a la mujer.

La mujer es un pedazo del hombre, su apéndice.

martes, 14 de octubre de 2014

Homenaje a las ampliaciones de los block, los palafitos de la pobla



Si yo supiera escribir poemas, los escribiría para los palafitos de Santiago. Esas pieza-ampliación que construyen los vecinos de los blocks de la población, que no tienen pasto ni jardines, de esa población donde no hay calles, sino pasajes con nombres de poetas, de frutas o de volcanes chilenos con fama internacional. Escritores y geografías lindas, que toda la vida nos han sacado pica, porque se sobran de su reconocimiento internacional, de aparecer en la tele por bellos y buenos, y no por feos, ladrones y violentos, como nosotros, un triste puñado de personas hacinadas en esas piezas flotantes, construidas con material ligero, pero con ingenio y necesidad densa.